Lo que mete a una persona sin cuenta bancaria en el mundo digital es la simplicidad – una herramienta tan fácil de usar que entra en la rutina de alguien que nunca pisó un banco. Trabajo en pagos hace años y veo de cerca cómo funciona esto de verdad. En Brasil, 4,6 millones de adultos siguen sin cuenta bancaria. En México la cifra bajó de 64,6% en 2017 a 52,8% en 2024. En Colombia, una cuarta parte de la población sigue fuera del sistema, aunque el 88% ya compra online. La cripto no es la puerta de entrada para este público – exige más conocimiento, no menos. Lo que realmente funciona son las herramientas atadas a la vida cotidiana – el boleto en Brasil, el pago en OXXO en México, Pix llegando por el celular que la persona ya tenía en la mano. Quien logra aceptar un pago de alguien sin cuenta gana acceso a decenas de millones de clientes que la competencia ni siquiera ve.
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